Como se puede comprobar, el título era absolutamente presagiador de lo que iba a suceder: un año, un blog, dos entradas :-)
Mis chicos y chicas de este curso se merecen que refresque todo esto del blog y aquí estamos, practicando la escritura, los enlaces a cosas un tanto "ejem" y el adjuntar imágenes:
Jóvenes de Guinea Conakry estudiando bajo la luz de las farolas del aeropuerto de Gbessy
Parece que esto es como montar en bicicleta, una vez comenzado, aunque pasen los meses, no se olvida.
Quizá nos leamos otra vez en el 2017. A este paso cuando me jubile tendré un montón de páginas de recordatorio. Tendré que titular al blog "el día de la marmota".
Siempre hay una primera vez para todo, incluso para bloguear, yo comencé en agosto -pobremente, lo sé- y aquí va la entrada número dos, prácticamente al mismo tiempo que vosotros y vosotras.
Si tuviera que enlazar algunos blogs que más he consultado en esta vida, tendría un verdadero problema ya que muchos de ellos ya no existen, antaño incluso tuve una carpeta en favoritos con muchísimos blogs guardados. Algunos sobre arte, historia, y cómo no, también sobre educación: este, este otro, o este.
Entiendo que muchos y muchas docentes utilicen blogs para con fines pedagógicos. Cuando los niños y las niñas tienen que escribir en un blog, tienes que pensar qué van a escribir, cómo lo van a redactar, revisar sus propios fallos y modificar, organizar qué elementos acordes van a añadir a la entrada, resaltar palabras importantes, añadir enlaces complementarios, etc. Eso es una tarea de aprendizaje maravillosa a la par que atractiva ya que lo que se publique, será visto por varias personas, así que la motivación para esforzarse, aumenta categóricamente.
Por otro lado, los y las docentes tienen (o deberían tener) tantas cosas que decir y que opinar sobre educación, la sociedad en la que vivimos, la infancia, su propia vocación, etc. En estos tiempos en los que desde las altas esferas se juega impunemente con el aprendizaje y con la profesión docente, desvalorizando el trabajo de maestros y maestras, llenando de ideología lo que debería estar completamente despolitizado (o al menos no hacerlo de forma tan burda), las voces de los maestros, los que ya están y los que se están formando, los que vienen, y los que se jubilan, son muy importantes.
Si bien, no hace tantos años atrás, las posibilidades de difundir pensamientos eran bastante escasas, el círculo al que se llegaba era limitado, conocidos, amigos, otros docentes del entorno o algún familiar al que se pillaba desprevenido durante la sobremesa de la paella de los domingos. Ahora, distintas herramientas, como el propio blog, permiten que las voces se alcen y permanezcan. Las posibilidades de alcance se ven multiplicadas y ahora más que nunca, no podemos dejar que nos falten las ideas. Desde ya mismo, tenéis la blogosfera en vuestras manos.
Querido lector, querida lectora,
Este es el blog de alguien que nunca quiso tener blog.
Un blog exige constancia, dedicación, actualización, conocimientos y cierto grado de habilidad escritora, características todas ellas con las que no quería ni podía comprometerme.
Además, los blogs ya están en deshuso ¿no? Ya todo el mundo utiliza Instagram y poca gente quiere leer tochos de las cosas cotidianas de los demás pudiendo colgar un selfie propio. Por otro lado hace siglos que no viajo más allá del recorrido del Tram y las recetas de cocina se me dan realmente mal, ni tampoco tengo cosas que vender, por lo que la temática del blog, además es otro problema.
Que también dices, tendría que ser un blog sobre educación, que es lo que corresponde en este caso y además es lo que estás tocando, leyendo y haciendo a todas horas y luego piensas ¿puede alguien morirse empachado de tanta información sobre educación? Lo cual es una estupidez, nadie ha muerto de algo así, si no, se sabría en las noticias. A menos que haya una conspiración muncial de silencio sobre esto y resulte que... que bueno, ejem, no divaguemos, sigamos con el tema de esta entrada ¿veis por qué nunca quise un blog?
Y ahí estaba yo, feliz, pensando que había escapado ya a la moda de los blogs y la vida, me lleva a dar una asignatura (¡hola, holita alumnitos de la MP1013!) y la primera práctica en la frente: hacerse un blog. Por un momento se me pasó por la cabeza lo siguiente:
Finalmente recapacité y pensé que tener un blog no podía ser algo tan malo, que yo misma consultaba muchos blogs, varios de ellos sobre educación y me parecían útiles, entretenidos y motivo de aprendizajes varios. Quizá era el momento de aportar, sea lo que sea que vaya a aportar.
Y como no podía "vender la moto" a mis chicos y chicas de la MP1013, que si ellos hacían blog, yo tenía que "saber" y también "saber hacer" lo que era un blog (lo del saber estar ya lo iremos viendo). Y conocer lo que era el permalink, el blogroll, el trackback y todos esos palabros de la blogosfera (otro palabro también).
Y ahora ya lo sé. Y ya os lo puedo contar o lo podéis ir leyendo aquí.
Porque yo nunca quise un blog, pero aquí estoy, aprendiendo con éste.